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REFLEXIONES SEMANALES

Creada el 27 de noviembre de 2019 a las 13:15 por YamilaMeleroMartin

Proyecto: Urban Games 2019
Tema: Diálogos
Coordinadores: abarca dacama

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LECTURAS OBLIATORIAS

 

SEMANA 1

 

Una ciudad igual pero totalmente distinta

 

Difícil saber cómo serán las ciudades del futuro por el avance imprevisible de las tecnologías y los cambios profundos en la manera de vivir. La tecnología digital alteraría de forma radical la forma de movernos y comunicarnos.

Crecimiento de las ciudades en altura, pero no demasiado, más densas por el enorme coste del suelo, con la creación de pasarelas y plataformas elevadas para drones usados en el transporte de mercancías y pequeños paquetes o para aterrizaje de vehículos sin conductor o unipersonales.

Rem Koolhaas hablaba de suelos planos donde vivir, muros verticales para delinear espacios interiores y exteriores.

En la zona inferior se podrían establecer mercados y zonas de uso comunitario. Mucha zona verde, pero no solamente aquí, también en azoteas y partes intermedias.

Fundamental poner límites a la circulación: desaparición de vehículos privados de cuatro ruedas, para pasar a vehículos sin conductor, menos contaminantes (eléctricos o de otro tipo) y con menor ruido. Eliminación del tráfico en el centro, salvo para servicios públicos. Fomento del uso de bicicletas y patinetes, y de autos unipersonales. En el diseño de las ciudades primaría el uso de los transportes colectivos. Permitir pequeños talleres en el interior de las ciudades para eliminar tanto tráfico por desplazamiento hacia las afueras

Las ciudades serán espacios de convergencia de los mundos físico y digital, abundarán los espacios de networking y coworking, con prácticas en aumento del comercio on-line.

Uso en estas ciudades de arquitectura sostenible con la utilización de materiales menos contaminantes, por ejemplo la madera.

Los edificios gastarían solo la energía necesaria de las personas que la utilicen en ese momento. Implantación en buena medida de molinos de energía eólica. Mecanismo para disminuir el efecto de la isla de calor. Diseño de edificios con vegetación y saltos de agua que se autoabastecen. Mucho espacio verde que oxigene el ambiente y en contacto directo con la ciudadanía.

Maximizar el espacio público, incluyendo las azoteas.

Qué será de las ciudades sin sus habitantes caminando por ellas para acudir al trabajo o para acceder a comprar e ir a los bares y restaurantes para mantener el contacto humano. Se debería fomentar que los ciudadanos se muevan, paseen y se relacionen con sus conciudadanos.

Viviendas como estructuras colectivas con servicios comunes, como lavaderos.

El urbanismo y las lámparas de la arquitectura

La ciudad es una construcción social en la que intervienen los arquitectos y tiene que expresar los valores de su tiempo o la carencia de ellos.

John Ruskin escribió el ensayo Las siete lámparas de la arquitectura en 1849, haciendo referencia a los siete principios que rigen la arquitectura. Son: belleza, verdad, sacrificio, poder, vida, obediencia y memoria.

Belleza: la arquitectura debe provenir del entorno natural.

La verdad: los edificios deben ser «honestos», sin ocultar sus defectos bajo nociones decorativas.

Sacrificio: antes de la ornamentación, se deben construir edificios simples para que la vida cotidiana honre a Dios.

Poder: los arquitectos deben presentar la forma de un edificio de la mejor manera posible, sin interrumpir la línea delimitadora.

Vida: los edificios deben ser hechos a mano por arquitectos locales.

Obediencia: los arquitectos deben ajustarse a la estética establecida en la arquitectura inglesa (es decir, el estilo gótico).

Memoria: la arquitectura debe adherirse a la tradición y la historia, y debe construirse para durar.

Estos principios se deberían aplicar en la actualidad dentro de lo posible, pues en buena medida aún tiene validez.

En torno a la mitad del siglo XIX se producen transformaciones importantes de ciudades como París, Viena o Barcelona. Surgen ideas para construir otros modelos de ciudad en las mentes de  Cerdá, Sitte, Otto Wagner, Stübben… Posteriormente encontramos estudios de Quaroni, Koolhaas, Sola-Morales…

En los años 30 del pasado siglo se atenderán proyectos residenciales para la clase obrera con viviendas dignas y asequibles. Sector que hasta entonces no se había tenido en cuenta. No se habló de viviendas justas hasta la Constitución de Weimar en 1919

El urbanismo es el conjunto de disciplinas que se encarga del estudio de los asentamientos humanos para su diagnóstico, comprensión e intervención. El urbanismo utiliza a la geografía urbana como herramienta fundamental, e intenta comprender los procesos urbanos a fin de planificar las intervenciones para la cualificación del espacio. Y esto vincula al arquitecto con la sociedad en la que vive.

La aceleración del crecimiento de las ciudades, apareciendo nuevas formas de habitar el espacio, la extensión de los suburbios, los cambios e intensificación de la presencia de la industria llevándola fuera de ellas, la movilidad creciente. La aparición de estos fenómenos hace muy necesario el urbanismo, su diseño.

La arquitectura debe ser creada para marcar un lugar concreto, teniendo en cuenta materiales, colores, luz, clima, gente, y el urbanismo marcar conjuntos espaciales teniendo en cuenta relieves, vegetación, caminos, morfologías parcelarias, tipología de edificios y, por supuesto cada vez más el consumo de energía; haciendo de esta manera que la arquitectura de los espacios tenga unión y no desencuentro.

Factores a considerar en la planificación urbanística: reorientación de barrios y edificios por el cambio de usos que devienen con el tiempo, cambios en el paisaje urbano que marcan las nuevas pautas de movilidad, surgimiento de barrios junto a estaciones y autovías…

La arquitectura tendría que estar al servicio del hombre y no del mercado, hecho que no se tiene demasiado en consideración.

 

Documental: Cuando ya no esté.

 

¿Qué nos encontraremos en el futuro?

 

El uso de las energías obtenidas del petróleo, gas natural o carbón quedarán obsoleto. La energía eléctrica y la nuclear irán por el mismo camino. Las fuentes energéticas del futuro serán la eólica, pero en poca medida, se usará sobretodo la proveniente del Sol.

El petróleo quedará para la petroquímica, fabricación de plásticos. Caerá, no por agotamiento, sino porque surge una tecnología superior. En Noruega, Venezuela o Canadá caerá su producción de petróleo porque su obtención es cara, pero en los países árabes y Rusia, no.

En torno a 2030, piensa este autor, se producirá una disrupción energética, cambio súbito del uso de las mismas.

Para esta fecha los transportes serán eléctricos y autónomos.

La industria solar creció un 40% desde el año 2000, a nivel mundial, por ser más barata esta energía. Consorcios europeos desarrollan plantas solares en el Sáhara que alimentan de energía Europa. En el desierto es más barata la solar que cualquier otra. La obtenida por placas fotovoltaicas instaladas en los techos es menos costosa por la ausencia de transporte y distribución. Arabia saudí desarrollará 30 proyectos solares y eólicos en los próximos años. En Alemania el 25 % de las viviendas la tienen. En viviendas, energía solar en techos y ventanas y baterías para almacenaje y venta de la sobrante.

Se compran inmensos terrenos en África para colocar plantas fotovoltaicas desde 1994. Dónde se va duplicando anualmente la producción.

Es un mito que se necesita mucho espacio para producir energía solar. Con 100x100 millas la producirían para todo Estados Unidos, superficie insignificante. Aquí se usan para estacionar 13000 millas, con 10000 se puede generar para sus coches en los parkings. Aparatos de captación solar se pueden poner en cualquier lugar pequeño o grande: ventanas, vidrios… La solar transparente puede generar el 40 % de la que necesite un país.

Se producirá una alteración geoestratégica mundial. Los líderes mundiales en el S. XX fueron los que lideraban el transporte: Alemania, Japón y Estados Unidos; en el S.XXI lo serán quienes dominen el transporte y la energía. China ya es el primer productor mundial de electricidad, obtenida a través de plantas fotovoltaicas. Los del politburó son básicamente ingenieros, esto hace que tengan una visión distinta del futuro. Trump está invirtiendo en petróleo porque mira el pasado.

La energía eólica será importante en los países nórdicos por tener menos sol.

Resistencia a la irrupción de los grandes poderes económicos.

Se usa el auto el 4% del día. No tiene sentido tenerlo en propiedad. Uso compartido, con propiedad compartida o mediante pago como servicio público. De esta manera 80% menos de coches en la calle. El coche eléctrico es caro, en 2030 se habrá eliminado el 95%.

Creación de nuevos impuestos al eliminar otros: en hidrocarburos y por la compra de vehículos.

Con la disrupción destrucción y creación de empleo. Cambios urbanísticos importantes. Ciudad más humana.

La producción energética actual usa el 20% de agua. La falta de agua se supliría desalinizando la del mar, que será más barata por el uso de la energía solar.

 

SEMANA 2

 

El arte de planificar el sitio

 

Los lugares bellos que conocemos no están ahí colocados de forma espontánea, fueron situados porque alguien lo decidió. Se llevó a cabo un planeamiento urbanístico o planificación urbana, que es el conjunto de instrumentos técnicos y normativos que se redactan para ordenar el uso del suelo y regular las condiciones para su transformación o conservación. 

Qué razones mueven a la planificación urbanística: ventajas económicas, rápida evolución de la economía, objetivos, creciente complejidad de los lugares, aumento del volumen de la edificación, atender al consumidor final... El emplazamiento va a limitar lo que la gente pueda hacer allí y abrirles nuevas oportunidades. Puede marcar su devenir futuro e influirá en generaciones. Crea impacto biológico, social y psicológico. El ser humano y el hábitat se interrelacionan.

La cuestión no es si los lugares deben ser o no planificados, sino en qué medida. De todas formas cualquier asentamiento humano está siempre planificado, aunque sea de forma fragmentaria.

El emplazamiento es un arte antiguo. Se ve observando multitud de lugares; no obstante en Estados Unidos el diseño es convencional y monótono, descuidado, feo y superficial.

La tecnología domina cada vez más la tierra y la organización del suelo se hace cada vez más importante para su calidad, pues amenaza su continuidad. La contaminación y el deterioro paisajístico nos es perjudicial.

El emplazamiento y la planificación urbana son tocados por paisajistas, arquitectos, ingenieros y urbanistas en la medida en que ordenan espacios. Hay que tener en cuenta edificios, calles, fábricas, centros comerciales, instituciones, bosques, carreteras y asentamientos humanos, estructuras, densidad, forma, proporción, duración, conexión. Como soporte del comportamiento humano hay que emplazar correctamente el entorno físico. Debe asegurar su correcta integración con las infraestructuras. Precisa de un buen conocimiento del medio físico, social y económico, que se obtiene a través de métodos geográficos, sociológicos, demográficos, económicos y otras disciplinas. El planeamiento urbanístico es una especialización del urbanista, aunque es practicado mayoritariamente por arquitectos.

Los diseñadores del ambiente tienden a sobrevalorar la importancia que tiene el asentamiento físico, creen que su aportación personal tendrá una influencia dominante sobre las personas. La destreza de los diseñadores del terreno consigue comunicación social, cambio en el microclima… Y parte de la experiencia propia o de los colegas.

Cualquier sitio natural o creado por el ser humano es en buena medida un conjunto de objetos y actividades que debe ser comprendido. Primero hay que conocer a las personas que ocuparán el lugar y su papel en él. Ningún elemento importante puede cambiarse sin que dé lugar a repercusiones destacables.

Los objetivos humanos del sitio son específicos y particulares, pero en la práctica se distorsionan. Hay que marcar objetivos concretos; pero, quién los establece, deberían ser con la ayuda de los usuarios. Muchos de los fines más importantes se atienden, otros más triviales son sobrevalorados. A medida que varía la tecnología y la sociedad, el planeamiento tiene que variar con ellos.

El planeamiento del sitio es la organización física externa para acomodar en él el variable comportamiento humano.

Planes de nivelación de tierras, esquemas de servicios, localización de edificios, diagramas de actividades, planes de plantación, croquis de detalles, pliegos de condiciones para guiar su ejecución, forman parte del planeamiento.

 

SEMANA 3

 

Especies de espacios y Los ejes en el proyecto de la ciudad

 

La ciudad es un espacio no aislable e independiente de su entorno. La naturaleza es un tesoro frágil. Hay que defenderla. Se comenzó a dibujar en el imperio romano, con el cardo y el decumanus, introduciendo ya ejes urbanos y territoriales.

Hay debate entre arquitectos y planificadores sobre la forma de la ciudad. Grandes aglomeraciones industriales en los bordes de carreteras. Espacios en los que el vacío es más poderoso que lo lleno para crear el lugar central. Bulevares y rondas que rodean las ciudades medievales

Se crean carreteras, canales de infraestructuras, ejes viarios y calles. Los ejes han sido las líneas generadoras de muchos ensanches. Son troncos, generalmente, rectos y focales, resuelven la planta de la ciudad, canales para conducir los flujos que dan vida a un territorio, permiten acceder a sitios y establecer usos. Canales por las que circula la actividad o la producción humana. Pueden ser líneas de fuerza que polarizan las actividades del territorio, enlaces entre partes del mismo.

La calle es el alineamiento paralelo de dos series de inmuebles, un espacio bordeado de casas. Y que conecta con los ejes formando tramas ortogonales. Separa unas casas de otras y, al mismo tiempo, las comunica. Dándoles un nombre y un número permite localizar casas e inmuebles. En una línea los pares y en la otra los impares.

No pertenece a nadie, es pública. Tiene dos espacios, la calzada en el centro, para los vehículos, y junto a los inmuebles dos aceras para el deambular peatonal. Hay algunas que solo son peatonales. Pueden tener árboles y otro tipo de plantas en arriates.

Las aceras tienen zonas más bajas habilitadas para entrada y salida de vehículos. Poseen también zonas inclinadas, partiendo de cero desde la calzada para facilitar la subida o bajada de personas con movilidad reducida, y siempre con conexión con los pasos para peatones, y con porcentajes regulados de pendiente. Asimismo, se colocan losas de distintos colores y relieves para favorecer la visualización, y que suenen de diferente manera al golearla con bastones.

La zona de unión entre la calzada y el bordillo de la acera está más baja que la parte central de la calzada para dirigir las aguas pluviales o de otro tipo hacia los imbornales, que son el punto de recogida de estas aguas y llevarlas al sistema de alcantarillado que es subterráneo. En ocasiones esto se hace de forma errónea en el centro de la calzada. Para cruzar la calzada por parte de los ciudadanos se usan los semáforos y los pasos de peatones o pasos de cebra.

Hay que regular la circulación para evitar el caos, con señales luminosas, verticales, horizontales, en las vías o usando distintos colores.

En el callejero de ciudades de cierto tamaño se disponen líneas para autobuses urbanos. En grandes ciudades se encuentran otras vías de comunicación públicas como la subterránea del metro, o el tranvía, que lo hace sobre raíles. Actualmente están surgiendo otros medios individuales, y que todavía no están suficientemente regulados como el patinete. Se usa asimismo la bicicleta, y para la cual en muchos lugares hay habilitados carriles específicos.

 

SEMANA 4

 

La ciudad es un árbol y La gran ciudad

 

Ciudades naturales son aquellas que se crearon de un modo más o menos espontáneo a lo largo de muchos años. Las artificiales han sido ideadas por diseñadores o planificadores con subdivisión en distritos residenciales, comerciales, industriales, parques, zonas verdes…

Si se comparan las artificiales con las antiguas se ve que les falta algo; son un completo fracaso desde el punto de vista humano. Preferimos vivir en edificios antiguos, antes que en modernos. Hasta ahora los intentos de llegar con formas modernas a las características de la ciudad natural han fracasado. Es imprescindible descubrir qué da carácter a las ciudades viejas para reproducirlas.

La gran ciudad aparece como una creación del gran capital: mayor aislamiento entre sus habitantes, desorganización, ruidos, tráfico intenso…

En el poblado de Llewelyn Davis, en Inglaterra, por abandonar la monotonía se construyen parcelas diferenciadas unas de otras y los tejados con entrantes y salientes para crear juego de ángulos. Quizás la ciudad moderna debiera ser un conjunto de pequeñas edificaciones. Nunca debe edificarse una calle con mayor altura de lo que es su anchura, manzanas abiertas y ventiladas.

La ciudad natural tiene forma de semirretículo y las artificiales se organizan como un árbol.

Los pueblos están constituidos en la sociedad tradicional por un determinado número de grupos separados y cerrados. Pero la estructura social de hoy es diferente, no existen prácticamente grupos cerrados. Las conexiones son más lejanas, los sistemas de amigos y conocidos forman un semirretículo.

Algunos teóricos crean una división entre zonas de diversión y todo lo demás, pero la diversión no se practica siempre en los mismos lugares, como ocurre en las ciudades naturales. La separación total entre trabajo y vivienda se da en todas las ciudades artificiales por sacar las fábricas de las zonas residenciales. Las ciudades satélites no mejoran la circulación. Pequeñas industrias en viviendas crean una unión entre zona residencial e industrial. En una ciudad árbol no. En grandes ciudades se busca trabajo lejos de casa, en fábricas que son de otra comunidad administrativa. Es destacable que al pertenecer a administraciones distintas la comunidad residencial recauda menos impuestos y tiene gastos más elevados que la industrial.

Si el diseño en árbol no funciona porqué se sigue insistiendo en él a la hora de planificar. Porque la mente tiene predisposición natural para agrupar de esa forma.

El semirretículo es difícilmente comprensible. Las ciudades naturales están llenas de superposición, pero si se planifica esto, y no se hace adecuadamente puede llegarse al caos. Un problema es el ensanche de las ciudades. Trazado ortogonal facilita la circulación y la visibilidad. La ciudad vertical resuelve problemas: mejor comunicadas, reduciendo así la circulación, grandes espacios verdes y parques para servicios públicos. Cada vez que se destruye un trozo de ciudad, se reemplaza en forma de árbol. Creándose una disociación, que probablemente produzca una anarquía. 

Este trabajo supone una enorme crítica a la planificación del momento.

 

SEMANA 5

 

Ciudades cortadas

 

La ciudad con la que el individuo se identifica es imprecisa, sin límites conocidos; pero no infinita, la diferencia es la forma y el funcionamiento.

El proyecto en la ciudad es una adherencia en la dinámica propia de los hechos urbanos, es la solución de un problema.

Proyectar es estirar progresivamente las ideas, volver atrás y adelante, dar entrada a nuevos argumentos, dejar otros sin resolver. Ideas como piezas de un mosaico o collage. Se puede decir que toda la ciudad está hecha de piezas distintas, pero hay que decir cómo hacer una pieza más, o cómo cambiar una pieza mala, o cómo crear mecanismos para yuxtaponerlas.

En un proyecto urbano hay que pensar de dentro a fuera, en anillos que se expanden hacia los suburbios y arrabales. Las autopistas toman el movimiento contrario, entran en las ciudades, las cortan de fuera a dentro.

La comunidad de edificios y personas no hace ciudad, los monumentos solos no hacen ciudad, ni los trazados ordenados tampoco. Lugares con fachadas idénticas, parcelas y patios repetidos, calles rítmicamente trazadas no hacen ciudad. Les falta identidad. La ciudad es una variación gradual entre destacadas zonas con características peculiares.

Para proyectar una ciudad es necesario tener en cuenta los principios del nuevo urbanismo (Neourbanismo). El nuevo urbanismo es:

Un urbanismo precavido que dé lugar a controversias y que tenga en cuenta el desarrollo sostenible. Un urbanismo participativo que cuente con la intervención de muchos actores con ideas distintas y que las combine. Un urbanismo flexible en sintonía con la dinámica de la sociedad. Un urbanismo heterogéneo con diferencias, redundancias, soluciones múltiples y elementos híbridos. Un urbanismo de estilo abierto que supere el diseño urbano de ideologías político-culturales y urbanísticas. Un urbanismo reflexivo donde el conocimiento y la información se usen antes, durante y después de la acción. Un urbanismo de dispositivos, pues se trata no de diseñar planes sino de establecer dispositivos que los elaborasen, discutan, negocien y los hagan avanzar.

El neourbanismo es, en definitiva, un plan particularmente ambicioso que debe tener más conocimientos, más experiencias y más democracia.

 

SEMANA 6

 

En el siglo pasado se aceptaba en el diseño urbano la relación entre urbanización e industrialización. Aún imperan los viejos patrones formando parte de la cultura urbanística actual. Hay que preservar el medio ambiente, la historia y la agricultura a la hora de planificar.

Se debe tener en cuenta la gran fuerza instrumental  de las nuevas tecnologías, de las computadoras por la gran cantidad de información que proporciona a la hora de estudiar la ciudad y los proyectos urbanísticos.

El proyecto urbanístico debe tener capacidad formal y estética. Edificios clave con sinergias urbanas que no produzcan impacto. Atención prioritaria a espacios de tipo tradicional. Infraestructura con buena inserción urbana, que al tener como misión dar servicio a la ciudad es fundamental su emplazamiento. Intervención en espacios abandonados. Actuaciones con poca inversión y capaces de dar respuesta. Rehabilitación en centros históricos para garantizar su mantenimiento y actualización.

Las ciudades han demostrado que desarrollan la sociabilidad entre las personas porque nos enseñan a vivir y aprender de extraños. Se deben aplicar leyes y políticas reglamentarias como instrumento de mejora social, para ello hay que involucrar a arquitectos y a políticos. El hombre como ser social está creando nuevas formas de urbanidad y toca saber interpretarlas  y crear procesos y formas urbanas para estas nuevas condiciones. De cómo construir depende nuestro bienestar social, el impacto ambiental, nuestro sentido de comunidad y la conexión entre los ciudadanos. Practicar una urbanización sostenible basada en densidades intermedias. Es un problema el desarrollo de baja densidad en la periferia, pues aísla a las personas y las segrega en enclaves económicos. La gente quiere hacer vida fuera de los edificios habitacionales, en parques, jardines, pequeñas tiendas de su barrio, conectar con sus ciudadanos…

Se debe elaborar una estrategia del territorio urbano en su conjunto para racionalizar su futuro.

Ciudades que no dependan de coches ahorran ambiental y económicamente. Si no se limita el uso del coche no se limitará la expansión de la ciudad. Diseño urbano pensado para que todo esté cerca del ciudadano eliminando de esta forma circulación con proliferación de calles peatonales con usos mixtos y dejando menos espacio para coches. Conformar las ciudades para el fomento del caminar a pié y del uso de la bicicleta, con la planificación de ciclovías de varios metros. Los taxis compartidos no son una solución, pues no es idea aceptada.

Hay un modelo de expansión en el que existe de todo: centros comerciales, parques, distintas subdivisiones, etc, y que nos separa de la naturaleza que es lo que hace de las ciudades excelentes lugares. Otro en que no todo se traslada a la ciudad, suburbios en los que se puede caminar, de baja altura pero integrados, con usos mixtos.

Expansión usando grandes terrenos para viviendas de una sola familia aumenta las distancias, es costosa, y aumenta enormemente el gasto en usos públicos con enorme coste en autopistas e incremento de transportes públicos.

 

SEMANA 7

 

Unwin, Para un urbanismo particular

 

Raymond Unwin (1863-1940), fue un ingeniero y arquitecto. Padre del urbanismo británico.

Hablaba de dos formas de urbanismo: formalismo con apoyo en el trazado y en la tradición clásica y renacentista, e informalismo apoyado en el contraste y la diferencia. Él apostaba por usar lo mejor de cada uno. Admiraba de los clásicos el emplazamiento de determinadas construcciones, la riqueza visual de determinados elementos y la sinuosidad de algunas calles.

Le preocupaba el fracaso de los bloques residenciales en la periferia, inquietándole la alta densidad de estos barrios, también la edificación en altura y los grandes vacíos entre estas moles.

Descubrió a sus compatriotas los progresos del urbanismo germánico con formas en su trazado inspirado en el crecimiento irregular de la ciudad inglesa.

Contrario a la monotonía de la expansión urbana típica para albergar a la clase trabajadora de las urbes industrializadas y preocupado por las condiciones de vida y salubridad de las viviendas y barrios de los trabajadores.

Partidario de la baja densidad. Veía conveniente la construcción de doce viviendas por acre, es decir, treinta por hectárea, sin restarle importancia al tamaño de las mismas y a su organización.

Interesado en dar forma al crecimiento espontáneo.

Creó corriente ordenando dentro de un diseño elementos que aparecían aislados: formas de parcelación, anchura de calles, y de perfiles rectos o curvos, centros y lugares colectivos, espacios entre edificios, cornisas y cumbreras…Se fijaba en matices y aspectos útiles, hermosos, prácticos de las distintas soluciones. Valorando el detalle como contrapunto o como acento. Sintetiza la belleza formal y la informal, lo recto y lo irregular. Le molestaba el impacto visual de las calles monótonas y las hileras de viviendas iguales. Consideraba la belleza como una necesidad para el ser humano.

Las ciudades deben ser únicas, diferentes. Con calles anchas, y estrechas y buenos accesos. Con variedad en la vivienda, que no sea anodina, insulsa o mecánica.

Partidario del retorno a la vida sencilla anterior a la industrialización. Introduciendo extensas zonas verdes para contrarrestar la masificación de los suburbios y pensando en la preservación de entornos naturales.

Ideólogo de la ciudad jardín como lugar que aúna las ventajas de la ciudad y del campo en el mismo espacio para vivir sin hacinamiento y de forma más saludable. Plantearse una ciudad en la que convivan trabajos urbanos y trabajos rurales, con lo cual se puede producir un cierto autoabastecimiento y disminución del transporte.

A la hora de la planificación urbanística lograr equilibrio entre el emplazamiento y la creatividad del planificador, armonía entre edificios y paisaje circundante. En el emplazamiento tener en cuenta el agua, el sol y el viento.

Fundamental aplicar ideas para incentivar la vida comunitaria en la ciudad.

 

SEMANA 8

 

Rafael Moneo, Sobre la noción de tipo

 

El tipo puede ser definido como un concepto que describe un grupo de objetos caracterizados por tener la misma estructura formal interna en una serie de edificios.

El arquitecto, en principio queda unido a un tipo, pero no implica necesariamente una reproducción mecánica. Después actúa destruyendo, transformando o respetando los elementos de una estructura formal. El constructor con el tiempo introducía cambios, por lo cual no existía unicidad.

Los edificios tienen un lugar y una posición bien definidos en la historia desde los tipos. Cuando un tipo está firmemente consolidado las formas arquitectónicas mantienen las características. El surgimiento de un nuevo tipo en la historia es un momento de gran intensidad.

En este proceso de transformación el arquitecto puede superponer diferentes tipos, dando así lugar a uno nuevo usando fragmentos de uno conocido en un contexto distinto. La lista de mecanismos de intervención no tendría límite, interviene la capacidad de invención de los arquitectos. En ocasiones es fruto de una personalidad excepcional. A menudo cuestiones externas como nuevas técnicas o nuevas exigencias sociales son los responsables de la creación de uno nuevo.

Para Durand el fin de la arquitectura sería una buena composición, requiriendo para generarla simetría, regularidad y simplicidad. Los elementos deben ser liberados de la tiranía de los órdenes, deben combinarse permitiendo el diseño de todo tipo de edificios. Teniendo como finalidad utilidad, conveniencia y economía.

Los teóricos del Movimiento Moderno rechazaban el concepto de tipo, pues era sinónimo de inmovilidad. De ahí que Gropius menospreciara la historia. La obra de Mies van der Rohe refleja este cambio de actitud de forma clara. A él no le preocupaba ni la función, ni los materiales. Había que dar paso a los sistemas de producción en serie, centrados sobre todo en la vivienda, a los prefabricados, poniendo en duda la condición de unicidad y singularidad de la arquitectura tradicional. Le Corbusier se interesó desde el principio de su carrera por el diseño de prototipos que permitiesen una producción ilimitada. La Unidad de Habitación será un claro ejemplo, capaz de adaptarse a las más diversas circunstancias sin transformación estructural alguna. La nueva arquitectura iba a olvidar la singularidad entendida como en el siglo XIX que permitía la adaptabilidad al lugar y la flexibilidad en el uso. Contra el concepto de tipología de esta época llegaría el funcionalismo, relación entre función y forma. Esta teoría iba a proporcionar las bases para un nuevo modo de entender la idea de tipo. Para Muratori el tipo era un elemento para comprender el modelo de evolución de la ciudad como organismo vivo. Para Rossi la ciudad es una sola, aquella en la que están presentes todos los tipos, y la historia de la arquitectura no sería otra cosa sino la historia de los tipos que pueblan y construyen la ciudad.

La consistencia del tipo desaparece, siendo válido para explicar la arquitectura del pasado; pero no en nuestros días. Ahora la obra arquitectónica se ha fragmentado en mil pedazos, sin lazos con la tradición. La culminación del proceso es la destrucción de los tipos clásicos post-renacentistas. Hoy, quizás no tenga sentido hablar de tipo. Las viejas definiciones deben ser modificadas para acomodarse y englobar el presente. La obra arquitectónica no puede ser considerada como hecho único y aislado, singular e irrepetible.

 

SEMANA 9

 

Trazar el territorio

 

En urbanismo un mal trazo hace que una ciudad no funcione correctamente. Trazar no significa realizar líneas para unir o colocar puntos, sino que hay que buscar y ver las relaciones, referencias, hitos, señales, escalas, etc. que existan en los lugares. Para poderlo saber, hay que recorrer y sentir los lugares que se deben conectar, o buscar el lugar ideal para ubicarlo; así se podrá unir de forma cómoda y armoniosa para los peatones que recorrerán a diario este trazado urbano. Según se trace se crearán lugares de gran repercusión.

Por otra parte, para conocer el territorio y orientarse en sus múltiples caminos es necesario colocar hitos, referencias, etc.  Los hitos pueden ser lugares de confluencia, bifurcación de caminos, lugares que sobresalen en el paisaje, ciudades, zonas de encuentro y otros elementos.

Un itinerario es un camino entre lugares y origen de estos, y un trazo en el territorio, un hilo que va entretejiéndolo. Al trazar un territorio hay que dejar huellas orientadoras, añadir, descubrir. Para ello se debe tener una visión de conjunto y de detalle y concentrarse en los pormenores, pero con perspectiva o mirada larga.

A la hora de trazar se debe tener en cuenta las relaciones entre distintos lugares, para crear densidad, concentración, para unir lo diferente, sin olvidar las desigualdades sociales para aminorarlas dentro de lo posible.

Para trazar hay que medir, produciendo escalas que nos dan ritmos, intervalos, centralidades, jerarquías. El trazado lleva implícito parcelar, delimitar, creación de itinerarios transversales y paralelos que se enlazan. El camino y sus nudos forman parte de lo público, de lo colectivo. Se usan formas lineales longitudinales extensas a la hora de planificar un territorio, teniendo en cuenta el lugar destinado a las ciudades y las zonas de cultivo. Las infraestructuras pueden ser destructoras, socialmente excluyentes y ambientalmente nocivas, pero también pueden ser benéficas, generadoras de una modernidad equilibrada, que ayuden a un desarrollo armónico e inclusivo. 

En los trazados de los territorios se han usado formas geométricas, como triángulos, cuadrados y hexágonos, formando retículas. Las cuadrículas como formas de trazar el territorio se vieron enriquecidas con La teoría de los tres establecimientos humanos de Le Corbusier y la Teoría de los lugares centrales de W. Christaller.

 

SEMANA 10

 

El urbanismo de los 800 metros 

 

El hombre usaba la métrica en agricultura o edificación: pie, paso o doble zancada, estadio, milla. La milla romana ha aumentado hasta llegar a la milla británica, al aumentar el pie y sucesivos.

La media milla o los 800 metros es una medida interesante en urbanismo. La Land Ordinance de Jefferson organiza el territorio sobre la milla, con múltiplos y submúltiplos. En los Países bajos la creación del suelo usa la media milla, en la ciudad británica de Milton Keynes la milla cuadrada. Irvine, en Escocia, presenta subcentros en secuencia lineal separados por media milla.

En el urbanismo del siglo XX tiene mucha importancia la idea de unidad vecinal en torno a la escuela como servicio central y dotada de servicios básicos y espacios libres partiendo del análisis de las pautas de movilidad. Fórmula que proporciona cohesión a la comunidad. Evoluciona en el primer tercio del siglo XX hacia la supermanzana, el distrito y la unidad de habitación de Le Corbusier, Chandigarh introduce el distrito de 800 por 1200 metros. Brasilia con cuadrículas del cuarto de milla, propone una unidad vecinal de 10 a 12 mil familias en cuatro supermanzanas.

Las nuevas ciudades europeas ensayan variantes morfológicas y se preocupan de agregaciones menores. Equipamiento, servicios públicos de salud, educación y ocio se ligan a la zona residencial. El trabajo se desplaza a las zonas industriales. Densidad de 70 viviendas/hab y unidades de vecindad de 400x400. Los equipamientos aumentan de jerarquía según el ámbito de servicio: escuela-centro de enseñanza media, dispensario-centro de salud, plaza-parque y polideportivo.

En una comunidad de más de 10.000 personas los vecinos no tienen voz efectiva. Es conveniente descentralizar los problemas, creando un gobierno real que decida y ejecute sobre suelo, vivienda, mantenimiento, calles, parques, policía, escuela, etc. Dar a los barrios, con no más de 400 o 500 habitantes, algún grado de autonomía y protagonismo a los vecinos, para que se identifiquen con él.

La gente se sentirá a gusto en un conjunto de viviendas de 8 o 12 familias alrededor de un suelo comunitario. Los edificios altos vuelven loca a la gente.

Se necesita un centro para la vida pública para cohesionar, teniendo un elemento lineal para pasear, acceso a servicios.  El paseo no funciona si el lugar no está calculado en función de la densidad peatonal para que el caminante se sienta cómodo. La calle comercial excede de una sola comunidad. Es elemento aglutinador y relacional de sus márgenes.

Las distancias tenidas en cuenta en otros momentos históricos ya no son válidas con los nuevos modos de desplazamiento. Se concluye que hay que medir el territorio y usar las medidas que han servido a través de la historia para planificar.

La mayor parte de los contornos naturales son curvilíneos y complejos, mientras que los humanos tienden a ser construidos de forma recta, simples y duros. Un contorno recto tiende a incrementar el movimiento en el sentido de su alineación mientras que otro curvilíneo es más probable que tenga movimientos que lo atraviesen. Planificar el territorio: intervalo y secuencia de lugares, calles que se intersectan, lugares de inclusión, relación con el entorno. Curvas, pliegues, complejidad, confusión, diversidad. Urbanismo con esquinas, encrucijadas, lugares de encuentro y fricción. Tener en cuenta sobre estos elementos densidad, tamaño, intensidad y diversidad. Christopher Alexander parte de la premisa de que los usuarios de los espacios arquitectónicos saben más que los arquitectos sobre el tipo de edificios que necesitan. Afirma que el modo de construir sus propios edificios la gente durante miles de años da lugar a poblaciones muy armónicas y bellas.

El hombre usaba la métrica en agricultura o edificación: pie, paso o doble zancada, estadio, milla. La milla romana ha aumentado hasta llegar a la milla británica, al aumentar el pie y sucesivos.

La media milla o los 800 metros es una medida interesante en urbanismo. La Land Ordinance de Jefferson organiza el territorio sobre la milla, con múltiplos y submúltiplos. En los Países bajos la creación del suelo usa la media milla, en la ciudad británica de Milton Keynes la milla cuadrada. Irvine, en Escocia, presenta subcentros en secuencia lineal separados por media milla.

En el urbanismo del siglo XX tiene mucha importancia la idea de unidad vecinal en torno a la escuela como servicio central y dotada de servicios básicos y espacios libres partiendo del análisis de las pautas de movilidad. Fórmula que proporciona cohesión a la comunidad. Evoluciona en el primer tercio del siglo XX hacia la supermanzana, el distrito y la unidad de habitación de Le Corbusier, Chandigarh introduce el distrito de 800 por 1200 metros. Brasilia con cuadrículas del cuarto de milla, propone una unidad vecinal de 10 a 12 mil familias en cuatro supermanzanas.

Las nuevas ciudades europeas ensayan variantes morfológicas y se preocupan de agregaciones menores. Equipamiento, servicios públicos de salud, educación y ocio se ligan a la zona residencial. El trabajo se desplaza a las zonas industriales. Densidad de 70 viviendas/hab y unidades de vecindad de 400x400. Los equipamientos aumentan de jerarquía según el ámbito de servicio: escuela-centro de enseñanza media, dispensario-centro de salud, plaza-parque y polideportivo.

En una comunidad de más de 10.000 personas los vecinos no tienen voz efectiva. Es conveniente descentralizar los problemas, creando un gobierno real que decida y ejecute sobre suelo, vivienda, mantenimiento, calles, parques, policía, escuela, etc. Dar a los barrios, con no más de 400 o 500 habitantes, algún grado de autonomía y protagonismo a los vecinos, para que se identifiquen con él.

La gente se sentirá a gusto en un conjunto de viviendas de 8 o 12 familias alrededor de un suelo comunitario. Los edificios altos vuelven loca a la gente.

Se necesita un centro para la vida pública para cohesionar, teniendo un elemento lineal para pasear, acceso a servicios.  El paseo no funciona si el lugar no está calculado en función de la densidad peatonal para que el caminante se sienta cómodo. La calle comercial excede de una sola comunidad. Es elemento aglutinador y relacional de sus márgenes.

Las distancias tenidas en cuenta en otros momentos históricos ya no son válidas con los nuevos modos de desplazamiento. Se concluye que hay que medir el territorio y usar las medidas que han servido a través de la historia para planificar.

La mayor parte de los contornos naturales son curvilíneos y complejos, mientras que los humanos tienden a ser construidos de forma recta, simples y duros. Un contorno recto tiende a incrementar el movimiento en el sentido de su alineación mientras que otro curvilíneo es más probable que tenga movimientos que lo atraviesen. Planificar el territorio: intervalo y secuencia de lugares, calles que se intersectan, lugares de inclusión, relación con el entorno. Curvas, pliegues, complejidad, confusión, diversidad. Urbanismo con esquinas, encrucijadas, lugares de encuentro y fricción. Tener en cuenta sobre estos elementos densidad, tamaño, intensidad y diversidad. Christopher Alexander parte de la premisa de que los usuarios de los espacios arquitectónicos saben más que los arquitectos sobre el tipo de edificios que necesitan. Afirma que el modo de construir sus propios edificios la gente durante miles de años da lugar a poblaciones muy armónicas y bellas.

 

LECTURAS COMPLEMENTARIAS

 

SEMANA 1

 

Rem Koolhas ¿Qué ha sido del urbanismo? 

 

El urbanismo se ha visto impotente para adaptarse a la desbordante multiplicación de las ciudades actuales, de usar inventiva y nuevas ideas. Tras décadas de constante aceleración con gran ocupación del territorio la profesión del urbanista no ha sido capaz de dar la medida, está desaparecido, con insuficientes respuestas. El Movimiento Moderno que pretendía cambiar cantidad por calidad ha sido un fracaso, un fiasco en este sentido. Sus ideas estéticas y estratégicas están acabadas.

La ciudad es perseverante, provocadora, con mucho vigor, derrotando siempre a los que intentan transformarla. Siempre vence, yendo por delante. La ciudad ya no existe, está enormemente distorsionada. La urbanización generalizada ha modificado la condición urbana hasta hacerla irreconocible.

La pretensión del urbanismo de implicación y control es incapaz de actuar con modestia, con intervenciones parciales, realineamientos estratégicos, y con posiciones comprometidas que  influyan, y tener éxitos limitados. Se debe menospreciar aquel urbanismo que planificó, con grandes errores, aeropuertos, nuevas ciudades, ciudades satélites, autopistas, edificios de gran altura e infraestructuras. El urbanismo debe crear situaciones con su planificación para que los ciudadanos vivan mejor. Pero lo que se da es arquitectura, solo arquitectura y cada vez más arquitectura.

Definitivamente el urbanismo está muerto, pues es incapaz de realizar su cometido. Es un caos, al que hay que resistir ideando novedades, imaginar infinidad de conceptos alternativos de ciudad, corriendo riesgos, sin importar la proporción.

 

Tomás Moro, Utopía 

 

Se entra en Utopía por una bahía peligrosa, defendida por una fortaleza con su guarnición. Es imposible hacerlo si no se es guiado por un práctico con sus señales desde la costa. La flota enemiga tendría muy difícil penetrar, pues podrían caer en el desvío con señales equivocadas a propósito.

Utopo conquistó la zona y posteriormente hizo cortar el istmo de quince millas que unía el territorio con el continente. La isla cuenta con cincuenta y cuatro magníficas ciudades, que usan la misma lengua, con idénticas costumbres, instituciones y leyes. La distancia que las separa es de veinticuatro millas. Cada año se reúnen en Amaurota tres ciudadanos  de cada ciudad, ancianos y experimentados, para tratar los problemas de la isla. Cada ciudad tiene asignados los terrenos que ha de cultivar.

Sus habitantes se consideran agricultores, pero no propietarios. En medio de los campos hay casas cómodas perfectamente equipadas con aperos de labranza. Cada familia rural cuenta con cuarenta miembros, de ellos cada año vuelven a la ciudad veinte agricultores. Con ello se evita que nadie tenga que soportar de mala gana y de forma continua una vida penosa y dura. Pero hay ciudadanos que optan, de forma voluntaria, estar más tiempo, pues les resulta más placentera esta vida. Conocen con exactitud lo que hay que cultivar y el ganado que criar para abastecer  la ciudad y su territorio; pero prefieren tener excedente para repartir en países vecinos. Todos los objetos que hay que usar en el campo y no se hallan en él, como muebles, utensilios de cocina, etc, los piden a la ciudad. Los consiguen de los funcionarios públicos, sin papeleo y sin nada a cambio. Cuando está llegando la cosecha se comunica a los funcionarios públicos el número de personas que necesitan para la recolección y se les envía para acabar la cosecha en un día.

El trazado de calles y plazas responde al tráfico y a la protección contra el viento. Las calles son de veinte pies de anchura. Las viviendas tienen una parte trasera con amplio huerto o jardín. Cualquier ciudadano puede entrar o salir de ellas. Nada se considera propiedad privada. Las casas se cambian cada diez años, tras sorteo. En los jardines cultivan vides, hortalizas, flores y plantas herbáceas. Los jardines están bien cuidados y se organizan concursos de belleza. Las casas tienen tres pisos, cubierta aterrazada, muros sólidos.

 

Lewis Mumford, La utopía, la ciudad y la máquina

 

Cuando se escarba profundamente en la tradición utópica se descubre que sus fundamentos son más antiguos que la Grecia a la luz de datos encontrados.

Platón en la República prescribe limitar el número de habitantes para mantener su integridad e igualdad. El modelo que le sedujo fue Esparta, constituido por pequeñas aldeas diseminadas. Bertrand Russell lo definió como estado totalitario al visitar Rusia en los años veinte. Incluso otros autores llegaron a la conclusión que no era un modelo deseable, era prototipo de estado fascista. En la comunidad preurbana del cultivador neolítico, todos sus miembros compartían bienes y dioses, no había.  Platón reconocía virtudes en esta forma de vida; pero planteaba el gobierno absoluto, coerción totalitaria, permanente división del trabajo y constante disposición para la guerra en nombre de justicia y sabiduría. Se proponía crear una estructura inmune al desafío interior y al ataque exterior. Aristóteles se ocupa de la estructura real de la ciudad ideal donde los hombres estaban unidos, no sólo para sobrevivir a ataques militares o para enriquecerse con el comercio, sino también para vivir lo mejor posible.

Ninguno de estos autores imaginaba una sociedad que sobrepasase los límites de la ciudad, ni admitir la supresión de la institución de la guerra, ni la eliminación de las clases. Les resultaba más fácil abolir el matrimonio o la propiedad privada que acabar con la esclavitud. Hasta Moro, tolerante con convicciones religiosas, aceptaba la esclavitud y la guerra.

En Egipto y Mesopotamia la ciudad es la creación de un rey actuando en nombre de un dios, erigiendo un templo en el interior de un recinto sagrado y rodeado este de una muralla que contiene a sus subordinados.

La visión cristiano-medieval del cielo es usada por el rey para forjar su poder ilimitado regulando los servicios, imponiendo sacrificios y exigiendo,consiguiendo obediencia ciega.

Al igual que la realeza, la ciudad había sido diseñada bajo un patrón celestial. El súbdito más humilde tenía asegurado el sustento diario obtenido en los campos cercanos y almacenado en el granero de la ciudadela bajo protección militar.

En el momento que surge la realeza no existía, por carecer de maquinaria, la posibilidad de construir grandes servicios públicos. Se necesitaba una poderosa maquinaria al servicio real. El mandato real era la máquina necesaria que movilizar cantidad de hombres. La división de tareas y la especialización en el trabajo se manifestaron en Egipto. El rey suprimía toda autonomía para hacerla funcionar: comunicación en una sola dirección, sumisión total, trabajos forzados, disposición para la guerra, régimen inflexible.

Tanto la ciudad utópica como la máquina regia tuvieron vida corta. La antigua cooperativa de la aldea encontró su lugar en las nuevas ciudades; y la familia, vecindario, taller, gremio, mercado, etc encontraron acomodo desplazando iniciativas que reclamaban para sí el rey y la minoría dominante que le servía. La máquina invisible seguía existiendo en forma de ejército: pieza fundamental para seguir detentando el poder.

Dos factores limitadores del ideal utópico de control: su propia autodestrucción por los delirios de grandeza y el desafío pasivo de la cultura campesina con formas asociativas como la sinagoga, la iglesia, el gremio, la universidad etc.

A partir del XVII el poder disciplinario se transfirió a la fábrica. Esta nueva máquina ha tardado en organizarse trescientos años y perfeccionarse en las últimas décadas.

 

SEMANA 3

 

Manuel de Solà-Morales, De cosas urbanas 

 

La piel de las ciudades está hecha de construcciones, texturas, contrastes, calles y espacios libres, jardines, muros, de perfiles y vacios. También movimientos y encrucijadas, vehículos, fachadas, sótanos, conductos subterráneos, bordillos, aceras. Tiendas, oficinas, solares, apartamentos, museos, teatros, almacenes, depósitos, fábricas, mercados, monumentos, ruinas, estaciones, estadios, estudios… La experiencia urbana es el contacto con toda esta materia física. Y nos da la medida y la forma de la ciudad. La planificación que se da a una estructura urbana da interdependencia de actividades y creación de áreas funcionales.

La superficie de la ciudad, la piel, se considera “superficial”: ligera, inconsistente, insignificante, incapaz de albergar contenido de interés serio. Para los neoestructuralistas la piel es más un fenómeno que una materia. La materia urbana es la que nos transmite, cargada de significación compleja y de referencias culturales. La piel de la ciudad es una red cualitativa, una membrana de diferencias sobre la que caben intervenciones y estrategias, matices y brusquedades. Se habla de acupuntura terapéutica cuando localizando un punto sensible es el primer paso para el tratamiento estratégico de la piel urbana. El acierto en la identificación y de los canales de influencia en el tejido permitirá aportar una cualidad nueva, potenciar la urbanidad  en sus diversos modos. Nuestra experiencia como ciudadanos es la materia real de trabajo. Tácticas puntuales acertadas transforman el funcionamiento global de la ciudad, sobre el transporte, vivienda, etc. 

En el proyecto urbano son importantes la búsqueda en profundidad, la coherencia, pero también la sorpresa y la intuición. Opina que la ciudad contemporánea no es más fea, sí más rica, pero con menos imaginación. La cohesión formal de los buenos espacios convencionales y la relación entre forma y materiales se produce cada vez menos. Cada día hay más lugares, la extensión y la ocupación crecen exponencialmente. El número de objetos urbanos se multiplica. La lista de cosas urbanas resulta muy diversa. Las ciudad contemporáneas, sin coherencia visual ni significado aparente, son conjuntos fortuitos que adquieren interdependencia.

Un pavimento, una fachada de cristal, un muro, una rampa, una perspectiva lejana, un perfil contra el cielo en un espacio cerrado, descampados forman un bodegón urbano. Cruces y esquinas como lugares de referencia e intercambio, rampas y huecos, túneles, puentes, vías férreas, aceras y paseos, hileras de árboles sugieren una lógica de la ciudad que opera con elementos diferentes.

Hacer de la cantidad variedad en el espacio metropolitano: masas de casas, viviendas unifamiliares y edificios, barrios de oficinas, ensanches, parques industriales, centros comerciales, ciudades vacacionales, aparcamientos y estaciones son sumas de cosas. Cosas en las que se reconoce la energía de la urbanidad actual.

 

SEMANA 4

 

Chueca Goitic F, Tipos fundamentales de ciudad

 

Una ciudad se puede estudiar desde infinitos ángulos: historia, geografía, economía, política o desde el arte o la arquitectura. La ciudad no es solo un conjunto de casas, debe tener una organización funcional.

Nada tiene que ver la polis griega con la ciudad medieval, distintas una villa cristiana de una medina musulmana, una ciudad-templo como Pekín y una metrópoli comercial como Nueva York. Para Aristóteles la ciudad es un cierto número de ciudadanos que tienen la facultad de intervenir en las funciones deliberativa y judicial, y que son  suficientes para  la vida. Alfonso el Sabio la define como lugar cerrado, con muros, de los arrabales. Es la medieval para defensa de la amenaza exterior. La ciudad barroca del siglo XVIII se forma cuando un príncipe o señor se establece en un lugar y a continuación van otros a establecerse. Para Ortega y Gasset, la ciudad por excelencia es la clásica y mediterránea donde el elemento fundamental es la plaza como lugar de conversación, disputa…

Las ciudades anglosajonas, calladas y reservadas tienen de vida doméstica lo que les falta de vida civil. Una es ciudad de puertas afuera y otra de puertas adentro. Para el hombre latinizado o mediterráneo es fundamental la plaza. Los Estados Unidos carecen de ciudades tal y como la entendemos nosotros. Ejemplo los pueblecitos de New England: casitas aisladas que se apiñan sin tocarse con un gran espacio vacío en el centro. La ciudad islámica lleva al extremo la defensa de lo privado. Recinto hermético cerrado al exterior, con tortuosas callejuelas llenas de recodos y pasadizos; sin saber qué bordean, si un palacio o viviendas de desheredados. La vida se organiza en torno a un patio donde se reproduce la vida al aire libre. La calle no existe como tal, ni la plaza como elemento de relación pública. Esta función la cumple el patio de la mezquita. La vida y bullicio está el zoco. La ciudad española intenta conciliar la urbe latina, locuaz y dialéctica, con el hermetismo islámico, presente en los actuales cierros de Andalucía. En el barroco en España se dio la ciudad convento.

Según Splenger lo que distingue la ciudad de la aldea no es la extensión, sino la presencia de un alma. Hay aglomeraciones considerables que no constituyen ciudad; son mercados, puntos de reunión de distintos intereses.

La ciudad sin alma coincide con la revolución industrial. Son factorías sin interacción social. Símbolos de progreso, pero insensatas, desalmadas. Sin iglesia, plaza, castillo, palacio, ni siquiera mercado. Usa la cuadrícula en su distribución como forma de especular con el terreno, aprovechándolo al máximo. Componente principal es la horrible colmena  donde se conserva al hombre durante la noche para  volverlo a usar al día siguiente en la factoría como simple máquina de producción. Las clases acomodadas huyen a la periferia alejándose de la industria. Se intentan formar centros cívicos sustitutivos de la función del ágora creando edificios representativos, culturales, de esparcimiento…

Para José Luis Sert las zonas centrales de las ciudades son cauces estériles, desintegrados. La ciudad occidental moderna es algo frustrado, fragmentaria, caótica, dispersa, con áreas congestionadas, con falta de personalidad. Donde no puede darse la vida de relación por asfixia.

 

SEMANA 5

 

José Luis Gómez Ordóñez, La ciudad necesita de todos nuestros ciudadanos

 

Sócrates exclamó ¡qué claridad la de los puertos!, refiriéndose a la colocación en el agua de grandes bloques de piedra que consiguen romper el oleaje y permitir el abrigo de las embarcaciones, transmitiendo así admiración por la intervención del hombre en la naturaleza.

Para Fedro la arquitectura, la más completa de las artes,  exige que las creaciones del hombre estén hechas en armonía con su cuerpo, con principio de utilidad y en armonía con el alma; y esta armonía que el hombre persigue se llama belleza, buscando, al mismo tiempo, solidez y duración.

Los principios de la arquitectura se extienden a la construcción de ciudades y permanecen y se renuevan en la historia a través de manuales y prácticas. El Renacimiento conserva de la antigüedad clásica el sentido de la medida y el orden, pero innovan profundamente, hacen plazas como lugar de encuentro y diálogo. En el XIX se harán en España las plazas mayores porticadas y se dejan de construir plazas para la exaltación de monarcas. A principios del XX se hacen las grandes vías a semejanza de París como espacios para la burguesía. Los trazados regulares en retícula ortogonal se ven en la Grecia clásica, en Roma, en la fundación de ciudades de la Edad Media, en el barroco y en las colonias americanas. Estos tres simples ejemplos: plazas, grandes ejes viarios y retículas sirven para construir la ciudad como marco físico de la vida social a través de la historia adecuándolo a su época y dotándolo de confortabilidad.

Ha habido momentos en los que se ha enfatizado cualidades como la seguridad, comodidad, eficiente circulación, correcta evacuación de las aguas pluviales, buena condición higiénica… Principios de un urbanismo funcional y racional que se inicia en la Ilustración y alcanza la máxima expresión con el Movimiento moderno.

Forjar emociones y vibraciones del alma. Objetivo con frecuencia excesivo y olvidado por el arquitecto cuando sucumbe ante los obstáculos que pone la sociedad despreciando los valores del arte. Ciudades atrapadas en una maraña jurídica y técnica para evitar abusos que no deja lugar a ideas.

El crecimiento vertiginoso de las ciudades ha supuesto grandes conflictos, generando exaltaciones de la naturaleza frente a la urbe. I Cerdá decía que no hay ciudad sin amplias  zonas verdes, grandes parques y periferias de tranquila residencia.

Las ciudades han experimentado un gran crecimiento físico sin ir acompañado de refuerzo infraestructural y grandes daños ecológicos por la tecnología deshumanizada. Las ciudades no pueden disgregarse, expandirse sin un sistema de transporte cómodo y rápido. Deben tener parques públicos cercanos a la residencia, lugares adecuados para el tiempo libre y la fiesta… Y un urbanismo orientado a corregir insolidaridad y desigualdad.

No echemos la culpa de la fealdad o de la ineficacia a voraces especuladores, son culpables asimismo la falta de talento y el apoyo social del mismo.

Debe ser tarea universitaria la exigencia de suscitar emociones e incitar el arte y la ciencia de construir ciudades, como espacio de diálogo complejo. Requerir eficiencia, utilidad y crecimiento autosostenido.

 

V. Gregotti, El territorio de la arquitectura

 

Hasta el momento no es posible pensar que exista una pirámide de clases o tipos dependientes entre sí. 

Podemos hablar de tipos de ambientes geográficos, de tipos de recubrimiento agrícola del suelo, de tipos de utilización funcional, de tipos de tejido urbano, de tipos de circunscripciones formales o de tipos de construcción. Para indicar un hecho arquitectónico hablamos de hospitales, escuelas, iglesias. Hacemos una generalización y esquematización que corresponde a los tipos, es decir, unas series de funciones del habitar humano. Pero al mismo tiempo cualquiera de estos tipos puede ser clasificado por sus cualidades y por su grado de relaciones.

El tipo es influido por el soporte geográfico, la propiedad y subdivisión del suelo y las condiciones legislativas que la regulan, de la relación con el tejido urbano o de la relación con otros servicios.

Se deben usar manuales para normalizar mínimamente y obtener resultados eficaces usando el fruto de experiencias precedentes: medidas de objetos, de espacios intermedios, de conexiones, el cuerpo humano y sus movimientos, distribución de funciones con sus recorridos y conexiones. No se puede reducir el problema distributivo a la planta. Es creciente la importancia de las conexiones verticales y la integración entre la tipología de la construcción y la tipología urbana, dando lugar a unas morfologías u otras. La flexibilidad de uso será más eficaz cuando podamos disponer del servicio para funciones diversas: tipo con elasticidad distributiva.

 

SEMANA 8

 

Manuel de Solà-Morales, "Me interesa la piel de las ciudades"

 

Algunos de sus colegas lo consideran el mejor urbanista español de los últimos cuarenta años. Con proyectos en media Europa: Oporto, Berlín, Rotterdam, Nantes, Amberes o La Haya.

Es muy escasa la experiencia sin arquitectura construida, sin obra física. Sirve a personas que se dedican a la especulación intelectual. La que sirve socialmente a la gran mayoría no se puede defender sólo con ideas.

Lo básico en la planificación urbanística de una Expo es su emplazamiento porque es una acción grande sobre el suelo, importante para la ciudad y grave equivocarse. Se erró en Sevilla y en Zaragoza porque colocó un vacío en la ciudad, entre los ríos y la otra zona. Se debió hacer ciudad a ambos lados del cauce.

La cantidad de ciudad que se construye es enorme, desborda toda capacidad política para idear cómo intervenir o regular. Es escasa la imaginación de futuro.

La ciudad hoy es más compleja en su funcionamiento, tiene más diversidad de elementos. Se cambia la estética tradicional por la diversidad, la vida.

Urbanidad material: una esquina, una rampa de garaje, el margen de las vías, un barrio nuevo, un polígono, un paseo, cabinas de teléfono, la resolución de desniveles. Resolver todo esto bien o mal es fundamental. Un edificio de cristal puede ser bonito pero totalmente antiurbano, ajeno, agresivo.

La diferencia entre congestión o animación, según la acumulación y la sobreabundancia de cosas.

La piel de la ciudad es lo que vemos, tocamos, caminamos o circulamos y es lo esencial. A la hora de plantearse un proyecto se debe pensar en el caminar, qué es lo que se toca: los materiales, si es plano o cuesta, abierto o cerrado, escalera o rampa, lejano o próximo. La esquina es una intersección, también lo puede ser una gasolinera. Una estación de metro, los intercambiadores son nuestras esquinas actuales. Pueden ser espacios públicos dignos.

El éxito mediático de la arquitectura de las grandes estrellas se ha convertido en una enfermedad. Imagen pública para el promotor o político que lo encarga. Incluso las pequeñas y medianas ciudades quieren tener un edificio emblemático. Habría que dar antipremios a los peores edificios. El urbanismo ha desaparecido, todo está en manos del mercado.

Lo esencial es darle buena arquitectura y planificación al ciudadano, que tenga sentido de pertenencia, que considere suyo el entorno. Un buen paseo o parque nos resulta agradable, es un lugar que compartimos, no nos resulta ajeno. Un proyecto en el que cambiar los usos y la vida de una ciudad es el sueño de cualquier urbanista. 

Cuando se va por primera vez a una ciudad se tropieza uno con adefesios que la han estropeado; después, si hemos pasado varias veces no nos fijamos, las asumimos, miramos otras cosas.


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