Los ejes en el proyecto de la ciudad.

Creada el 14 de Octubre de 2014 a las 12:36 por davidguzmanlirio

Proyecto: Urban Games 2014
Tema: Urban Game 03. Formas
Coordinadores: abarca dacama

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Descripción

Imagen:Folleto de promoción del proyecto de la Ringstrasse Viena (1860)

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La primacía de la linea curva  

   La geometría puede ser entendida como una ciudad en su máximo grado de abstracción por lo que se hace necesaria la figura del urbanista, el geómetra que comprenda el espacio limite entre arquitectura y urbanismo y sea capaz de dejar de lado las “infraestructuras autistas” que tantos problemas han dado en la ciudad moderna.

 

    Todos los lugares no son iguales, debemos mirar mas allá de la ciudad teniendo el territorio como horizonte y dejar de lado modelos estandarizados y patrones neoclásicos ya que finalmente lo que distingue un espacio de otro es su estructura.

 

    Toda estructura comienza planteando unos ejes, y en el plano del urbanismo, unos ejes urbanos y territoriales, entendiendo estos ejes como elementos conductores de flujo generalmente rectas, conducentes al centro de la ciudad.

 

    Es aquí donde encuentro uno de los principales problemas en la concepción del desarrollo de la ciudad que se viene acarreando desde los primeros planes de ensanches de ciudades y es la imposición de la condición rectilínea. La belleza no esta en el trazado ortogonal ,no podemos convertir nuestra ciudad en un campo de cultivo presionado bajo el yugo de la línea recta, la ciudad al fin y al cabo es un organismo vivo y en la naturaleza como tal no existe la línea recta. ¿Por qué deben someterse nuestras ciudades a esta estricta geometrización y convertirse en simples retículas a imagen del plan Cerdá. Tradicionalmente se ha asociado la trama rectilínea a la monumentalidad colocando los edificios mas importantes en estas calles lineales, pero ¿Por qué no detenernos en la Ringstrasse vienesa, esta avenida de 5,3 kilómetros  circunvala y no atraviesa el centro de Viena siguiendo un trazado orgánico armonioso. En esta intervención urbanística se colocaron obras arquitectónicas de gran valor e importantes edificios para la ciudad poniendo en jaque otros planes urbanísticos como el Paris de Haussmann.

  

   Nuestra herencia del Cardo y Decumanus se ha impuesto hasta el punto de repetirse hasta el aburrimiento. ¿No es bello también el trazado de una muralla medieval?, ¿Por qué no aplicar esas formas en el crecimiento de nuestra ciudad?. Pensamos que el urbanismo tiene como objetivo el ordenamiento de la ciudad, ¿pero que tipo de orden es el buscado o el comúnmente aceptado?, yo me decanto por lo que Rosa Barba define como “mancha de aceite”. ¿Por qué para reconocer una calle necesitamos un cartel que nos posicione en este inmenso tablero de ajedrez? ¿no debería una calle reconocerse por su propio trazado y personalidad?. En este aspecto me parece modélico el proyecto de John Nash para Regent Street en Londres, una forma con identidad propia que se retuerce para avanzar por la ciudad como una serpiente en la selva.

 

   Podríamos reducir esta cuestión a la antitesis entre el jardín ingles y el jardín francés, el orden estricto o la naturaleza conducida, yo apostaría por el modelo ingles.

Comentarios

carlosbf 14 de Octubre de 2014 a las 16:53

Muy de acuerdo con tu reflexión. Una ciudad ordenada no tiene por qué serlo a base de ejes y retículas. Respecto a lo de las calles, en Japón se suele nombrar las intersecciones de las calles, así que casi que una calle la reconocen por su personalidad propia, o por la relación con otras calles (con esto casi que al pensar en una calle, piensas en otras que están junto a ellas). Por cierto, esta entrada debería ir en el tema Diálogos ;)


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