Diálogos, fase I y II

Creada el 26 de Septiembre de 2022 a las 13:48 por andrea_atienza

Proyecto: Urban Games 2022
Tema: Diálogos
Coordinadores: abarca dacama

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Descripción

Reflexiones a partir de los textos propuestos, maduración tras el diálogo conjunto.

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Semana 01.

¿Qué ha sido del Urbanismo?, Rem Koolhaas

Producto de los grandes afanes del Movimiento Moderno por jugar con los hilos de las ciudades, creando proyectos utópicos desde 0, sin jugar con las cartas que tenemos sobre la mesa, hemos llegado a un momento de caos y críticas desproporcionadas. Las ciudades han absorbido y han hecho suyas intervenciones poco estudiadas en la realidad, pero muy desarrolladas en la imaginación. El punto actual de pérdida de identidad de las ciudades es producto de los ensanches impuestos por la rapidez del capitalismo y la voraz globalización a la que se desarrolló a través del siglo XX. Las ciudades dejaron sus centros históricos y clásicos como meros museos y el resto intervenciones sin más que pierden de vista el objetivo y esencia históricos de su identidad.

No ha sido hasta hace poco cuando hemos llegado al punto en el que nos hemos dado cuenta de que las ciudades, cuando no eran presa del ritmo vertiginoso al que están sometidas ahora, estaban configuradas acorde a las actividades que desarrollaban, con sus tiempos, sus industrias, sus gentes, y sus historias. Actualmente enfrentamos el momento de crítica despiadada, donde se idealizan y se romantizan los ritmos y configuraciones de antaño pero donde no somos capaces de trasladar al momento de ahora. En su momento se jugó con la carta del planeamiento sobre el blanco, sin reconfigurar lo existente. No se veían condiciones, sino problemas. Y esa no es la manera de enfrentarse a la regeneración de lo urbano.

Realmente el problema no es tanto el error construido, sino no entender que el territorio y la ciudad no son más que un laboratorio de experimentación. Habrá mejores o peores intervenciones, hasta que dichos proyectos no se inunden de usuarios y no funcionen durante todas las horas del día no podremos obtener resultados y conclusiones. Pero tampoco hay afán por perder el miedo a enfrentarse a ello. No aceptamos que tanto nosotros como la ciudad es humana, no es una máquina programada para funcionar perfectamente y de manera ideal. Necesita de pruebas y errores para aprender de ellos. Por eso, la crítica desde sofá es la más cómoda. No se acepta la responsabilidad de equivocarse. Entendemos la figura del urbanista como alguien con total prohibición de equivocarse. Lo que no entendemos es que sobre el urbanismo, se puede hacer más urbanismo, y no hay ninguna intervención que no constituya una buena condición para dar fruto a otra. Al final, la ciudad es constante cambio y evolución, y aceptar eso es lo que la humaniza.

Contra la incontinencia urbana. Oriol Bohigas

Las ciudades son acumulaciones de sociedades, identidades y estructuras milenarias constituidas a base de experimentación despreocupada pero acertada. Como en la naturaleza, cada ciudad presenta sus estructuras internas, delicadas, que mantienen en continuo funcionamiento la dinámica de sus gentes. Y aunque el avance de las grandes telecomunicaciones siga sustituyendo muchos aspectos y funciones hasta ahora importantes en los núcleos urbanos, el aprendizaje accidentado y la dinámica de la socialización humana no puede sustituirse por ninguna plataforma digital.

El problema parte de cuando esta delicada estructura interna se ve transformada producto de los intereses económicos y del manejo del capital y la especulación. Se pone como ejemplo el problema de la creación de áreas “funcionales” en las periferias de las ciudades, proveniente de los estados unidos, el país con el consumismo más despiadado y con las ciudades más artificiales y diseminadas.

En Granada este ejemplo se ha podido ver perfectamente en los últimos años y, los que somos naturales de aquí, podemos afirmar con mucha seguridad de que la construcción del centro comercial Nevada el centro de la ciudad se ha visto notablemente afectado. La mezcla comercial, estudiantil, laboral y de restauración hacían del centro de la ciudad un lugar extremadamente dinámico, con numerosos mercadillos accidentados por sorpresa repartidos por las diferentes plazas del centro y el cambio y la comunicación entre la ciudad y los usuarios creaba una extensa red muy compleja. Desde la llegada del gigante verde en la periferia de la zona metropolitana numerosos comercios han sido cerrados, o continuamente van variando de unos dueños a otros sin mucha esperanza de vida. Los sábados la ciudad se llenaba de vida. Ahora, el Nevada Shopping es el atractivo para pasar el día únicamente promoviendo el consumismo. Las identidades se ven afectadas por estas inversiones y estos centros, llegando a absorber incluso otros centros comerciales más antiguos.

En definitiva, es realmente en la superposición de usos la que dinamiza. La muerte cerebral de la ciudad se produce cuando para realizar diferentes actividades es necesario el desplazamiento (promoviendo todavía más el uso del coche). La riqueza se encuentra en la centralización de los usos, y en encontrar herramientas e intervenciones que den resultado a una mejor convivencia entre todos estos aspectos, no a su disgregación.

El arte de planificar el sitio, Kevin Lynch

En los primeros párrafos de este texto, se nos hace la comparativa entre la ciudad histórica y las modulares y cuadriculadas producto de un planeamiento descuidado. Esto se puede achacar al valor actual del suelo, debido que requiere un mayor planeamiento a priori, loteando el terreno con anterioridad y ordenando el territorio a través del lápiz en el plano antes que la sucesión espontánea de la necesidad. Todos los ejemplos “buenos” mencionados, desde el punto de vista de la belleza, son ciudades nacidas a raíz del momento, la superposición de necesidades, tiempos y estilos. Actualmente, los nuevos planeamientos no poseen esta singularidad y no son producto de siglos de historia, por lo que, a día de hoy, nos pueden resultar monótonos y convencionales, pero tal vez en un futuro, la superposición de nuevos estilos y necesidades creen de estos espacios actuales ese carácter romántico que idolatramos en la ciudad histórica.

Sin embargo, no podemos separar emplazamiento y humanidad, ya que tanto su carácter como su organización más allá de la propia edificación de la ciudad influyen mucho en la calidad de vida. Y es indiscutible que una buena planificación de él implica repensar en cómo nuestro propio impacto resultará en él. Y aunque podamos empezar el proceso por “conocer a las personas para las que se va a crear el sitio”, tenemos la herramienta para crear un sitio que influencie a las personas, así que lo primero tal vez debería ser conocer el sitio que vamos a ocupar. El ser humano está muy condicionado por su entorno y posiblemente su estilo de vida esté más ligado a él que cualquier otra cosa.

Más allá de lograr unos objetivos claros, universales y realizables para todos los trazados del territorio, es importante educar y ser consciente de la obsolescencia de este tratado, ya que los objetivos y líneas de pensamiento urbanístico cambian con las sociedades y los tiempos, además de con los avances tecnológicos que no podemos negar. Lo que debemos hacer es ser flexibles, asumir constantes cambios y adaptarnos a la riqueza del comportamiento humano.

 

Semana 02.

Especies de espacios, Georges Perec

Es una invitación a conocer nuestro entorno, a entender realmente qué tenemos a nuestro alrededor y a descifrar lo que se nos dió y proporcionó antes de siquiera haber nacido; a saber apreciar los cambios que se generan y que pasan desapercibidos.

¿Entendemos realmente nuestra calle? La hemos adoptado tal cual y no la hemos entendido. Se nos describe sin nombres: se narra su morfología, sus atributos, sy sustema y sus leyes, más allá del objeto en sí. Sus pros y sus contras sin formalidades. ¿Funciona bien? ¿La hemos adoptado sin capacidad de crítica?

La observación del entorno permite el entendimiento del buen planeamiento urbano. El detalle conserva la verdadera intención para quien está planteada. ¿Es para el coche o para el usuario? ¿Y el intersticio entre ambos? ¿Está preparada para la infraestructura de una calle compartida? Para ello hay que repensar y remodelar el conjunto urbano entero, al menos el inmediato.

En función de la manera en la que queramos ver la ciudad, como queramos entenderla, podremos servir de forma sostenible con el usuario y la historia implícita que conlleva la calle y la ciudad.

 

Semana 03.

Trazar el territorio, Gómez Ordóñez

Trazar el territorio es un conjunto de acciones que atienden a diferentes aspectos del mismo para dotarlo de relación con los que viven en él. Darle jerarquías convierte una extensión en algo más amable de tratar, más adecuado a escala. Relacionar sus hitos, crear puntos de importancia para entender y crear un mapa mental del territorio es otra manera de humanizar. Así como las mediciones, independientemente del sistema de medida de cada lugar, es un concepto universal y permite crear lugares eficientes para la gente.

No hay un solo gesto que no implique una consecuencia en su vida, el ejercicio de síntesis, recapitulación y sensibilización es muy necesario a la hora de crear y trazar sobre el lienzo blanco del territorio.

Ciudades cortadas, Manuel del Solá Morales

Expone varias maneras de entender la ciudad a partir de distintos tipos de cortes en cualquiera de sus dimensiones. Cuando hablamos de un gran eje que corta, estamos tratando a un hito longitudinal que es capaz de conectar y coser varias partes de una ciudad, trayendo a un único espacio diferentes costumbres, maneras de vivir y entender. Posiblemente este tipo de vías pertenezcan al propio imaginario urbanístico y sensacional que tiene una persona y que lo liga a la ciudad, como parte de su identidad. Es crear un hito mediante el estudio inintencionado.

Entender que las intervenciones son proyectos en ciudad y que la ciudad además está formada por fragmentos, que no dejan de ser proyectos intertemporales en un collage urbano donde se suceden historias y experimentaciones, es comprender que la ciudad es el campo de prueba para el imaginario humano, donde suceden todo un cúmulo de condiciones, realidades y características temporales. La ciudad está llena de encadenamientos entre diferentes realidades, y consideramos buena ciudad aquella que está marcada por el dinamismo sin renunciar a su identidad común establecida por el territorio o cualquier otro aspecto. La ciudad es museo y recorrido, es aprender y desaprender, espacio de prueba y error, sin dejar a un lado al ser humano que es, al final, quien la habita.

¿Hasta qué punto tener una ciudad marcada por un corte homogéneo es mejor que aquella que está compuesta por fragmentos únicos?

 

Semana 04.

Sobre la noción de tipo, Rafael Moneo

Moneo nos hace un recorrido a lo largo de la historia de la arquitectura para describirnos la noción de tipo, y cómo ha evolucionado su uso y perspectiva. Se conoce como tipo a la esencia de un grupo que presenta características formales comunes, que nos permiten clasificar, reconocer y usar como objetos de estudio, moldeándolos posteriormente para aplicar a un entorno, uso y particularidades más concretas.

Por eso, creo que es muy acertada esta categorización, ya que de alguna manera debemos establecer un imaginario clasificado para poder atender a la crítica y creación. El concepto de tipo deriva de su capacidad de repetibilidad, muy diferente al concepto de repetitividad. De esta manera, mediante la alteración del tipo, podemos llegar al carácter único de la obra de arquitectura.

Es importante no confundir el concepto de tipo, que es únicamente un conjunto de formalidades y otras características, con el modelo. Éste último se basa en la repetición, generando cuerpos y volúmenes sin esencia ni particularidades, que conllevan a unas obras de “corta y pega”. Del urbanismo moderno son miles las situaciones de repeticiones que nos encontramos. Se crean espacios, zonas, viviendas, bloques en repetición, que buscan mayor economización en el proceso y ejecución pero que posteriormente perjudican la salud de la sociedad y la ciudad más que crear soluciones a largo plazo. Es por esto que el tipo debe emplearse con cuidado, atendiendo a todas las particularidades, borrando, rompiendo, añadiendo, y permitiendo la evolución continua de un tipo en otro, enriqueciendo todavía más el imaginario arquitectónico.

 

Semana 05.

Utopía, Tomás Moro

En este fragmento del libro Utopía de Tomás Moro se nos presenta el concepto de utopía a través del ejemplo de una isla. En ella, todas las ciudades han sido tratadas en papel con los mismos criterios y parcelaciones, únicamente condicionadas por el emplazamiento. La sociedad presenta unas normas claras, leyes y el propio concepto de no existir la propiedad privada, es la mayor utopía a nivel social y económico. El propio patrón de comportamiento, costumbres y modelos familiares es utópico, para demostrar que no simplemente este concepto puede existir a nivel urbanístico y arquitectónico.

Se presenta como una sociedad marcada por la obediencia y la insubordinación. Al igual que en las ciudades, al ser todas iguales y sin carácter propio, las personas se presentan con el mismo patrón, irreal, sin humanidad, siendo la mayor distopía ya que eliminamos el carácter humano y de pensamiento crítico individual. Del nombre utopía, claramente podemos deducir que en este caso en particular, pero a la vez tan genérico, no es realizable. No necesariamente para alcanzar un modelo urbanístico y social bueno es preciso establecer un mundo sin esencia y marcado por la productividad. La ciudad no tiene por qué ser irrealizable si no nos desprendemos de su carácter.

 

Semana 06.

La ciudad no es un árbol, C. Alexander

No existe una fórmula perfecta para organizar una ciudad. Christopher Alexander nos clasifica las ciudades en dos grandes grupos en base a la relación que se establecen a nivel organizativo: el semirretículo y el árbol.

Las ciudades configuradas en árbol presentan una extrema organización, rigidez y artifialidad. Como el propio nombre del artículo dice “la ciudad no es un árbol”. Se considera una estructura donde carecen relaciones, los caminos son mucho más largos para hacer un recorrido de A a B y las zonas las cuales el ciudadano necesita para suplir todas sus necesidades presentan malas conexiones. No es una ordenación natural. Se puede establecer un símil con los caminos que se crean por el paso de transeúntes en una zona verde de un parque, que se planea un cruce en ortogonal y se recorta en diagonal entre ambos caminos. Al final, la ciudad en árbol tiende a crear sus propios “atajos”, poco a poco acaba tendiendo más a la organicidad creada por los usuarios de la ciudad. Las ciudades en semirretículo se planean con esta dinámica desde su diseño. Parecen ser más “caóticas” pero realmente están considerando más el orden natural de las cosas.

Ambas dinámicas presentan sus cosas buenas y malas. Las ciudades en árbol son más organizadas, permiten mejor la parcelación y distribución de propiedades y la creación de infraestructuras centralizadas. El ser humano tiende a organizarse en forma de árbol pero ejecuta en forma de semirretículo. Las ciudades deberían ser el reflejo de nuestro devenir, tipo cluster: árboles que ramifican en semirretículos.

 

 

Semana 07.

Urbanismo de los 800 metros, Gómez Ordóñez

Socialmente, las medidas de la ciudad han tomado un papel fundamental en la configuración de las formas de vida. Estas cuestiones han preocupado al planeamiento de las ciudades desde la antigua roma, y han parcelado, medido y creado los trazados en base a las comodidades derivadas. Inicialmente se tomaban medidas acordes a edificios de usos determinados, que fueron evolucionado a través de la historia.

Actualmente el equilibrio entre funcionalidad y comodidad en las ciudades ha derivado en la medida ideal de la media milla, 800 metros, donde idealmente deberían encontrarse los servicios que un usuario necesite en el día a día.

Esto no es solo condición para la disposición de usos, sino para el propio ancho de vías y alturas, derivando de estos 800 metros. Vias con el equilibrio entre anchura y altura crea ambientes más humanos, que no pierden de escala al individuo ni a la ciudad.

Además, esta medida permite crear redes sociales y de intercambio entre sus habitantes, como micro núcleos dentro de una propia ciudad, pertenecientes a la escala de barrio, acercando todavía más las relaciones personales y de comunidad, cómodas para el usuario y además promoviendo la movilidad de las mismas.

 

Semana 08.

Prólogo Unwin, Manuel de Solá Morales

Se trata desde 2 puntos de vista la manera en la que debe realizarse el urbanismo. Por un lado se presenta el formalismo, ligado a la legislación y a las tradiciones clásicas y trazados tradicionales como el eje principal. Al otro lado, se habla de informalismo, tendencia más ligada al entorno y a las proximidades, teniendo en cuenta todos los elementos que rodean un emplazamiento, y desmarcándose con la excepción.

El urbanismo ideal que plantea es el punto medio de ambas prácticas para hacerlo más flexible y maleable a la vez como práctico y rígido, como hace la arquitectura. Ir desde el detalle particular al plan general, pasando por todas las fases en dirección contraria a como usualmente se plantea en el urbanismo contemporáneo, donde el diseño del hogar y del elemento que después estará estrechamente ligado con el usuario se plantea como último paso y, por tanto, el más vago.

De esta forma que se plantea el urbanismo atiende particularmente a su componente más fuerte: la humanidad del espacio. Volveríamos a adoptar al usuario como centro y vivencia principal de la ciudad y del entorno dentro de la ciudad, atendiendo a sus necesidades básicas en primer plano.

Los nuevos principios del urbanismo, F. Ascher

Los principios propuestos para el neourbanismo establecen una forma de diseñar atenta prolongada en el tiempo del proyecto, participativa y flexible, para poder resolver los conflictos de la sociedad moderna, donde la necesidad de espacios públicos dinámicos es mayor que nunca. A su vez, la propiedad privada necesita tener menos protagonismo, para promover estilos de vida acordes y que den lugar a crear espacios más sostenibles no solo con el ambiente sino con la sociedad, que desde las últimas décadas se ha vuelto mucho más hermética. Propone y exige una responsabilización de todo el proceso, no solo por los organismos legales pertinentes sino a nivel vecinal, añadiría.

Además, algo que los urbanistas contemporáneos han aprendido de la era moderna es de crear intervenciones que permitan continuo desarrollo y sobreescribir nuevos proyectos que no desechen lo anterior, sino que convivan en armonía mediante una mentalidad del máximo aprovechamiento y conviencia.

Una nueva mirada al proyecto urbanístico, J. Busquets

El urbanismo, con las experimentaciones modernas del siglo XX, ha sufrido un desmembramiento de todas las componentes que forman el tratamiento de la ciudad y territorio. Se entendían como disciplinas aisladas y sin una visión tan artística y poética como la que la obra arquitectónica ha presentado. Es por esto que el nuevo enfoque del urbanismo contemporáneo necesita de esa interrelación entre paisajismo, diseño urbano, planeamiento… empleando todas las herramientas derivadas del siglo pasado con un pequeño giro instrumental y visionario, ligando la investigación y promoviendo mucho más esta disciplina como un laboratorio que atienda a las necesidades actuales. La experimentación ya se ha realizado, los modelos habitacionales y las diferentes organizaciones óptimas para las ciudades ya se han trazado sobre lienzos en blanco. La cuestión que atañe a nuestros días es cohesionar los resultados obtenidos con las ciudades actuales que han pasado por diferentes épocas históricas que han sufrido más o menos, y mejorar, rehacer y deshacer para equilibrar todas las cuestiones sociales, climáticas y funcionales que presentan las ciudades del futuro.

Se proponen 10 visiones a atender cuidadosamente a la hora de intervenir en cualquier tipo de acción urbana o territorial. El hecho de categorizar las acciones nos permite tener clara todos los aspectos a respetar, sin perder de vista la necesidad de entrelazarlos. Se ven como premisas en vez de categorías, para obtener con la mínima intervención, el máximo impacto.

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