El texto trata de la relación maso menos cuidada que se le da a la hora de implantar un proyecto de arquitectura, urbanismo o paisajismo en el terreno, poniendo en valor la gran complejidad de elementos que se pueden usar para intervenir de una forma u otra.
En líneas generales comenta la necesidad de prever las futuras alteraciones del lugar, debido a lo “espontaneo”, ya que por mucho que nos pese, no somos dueños eternos de un lugar, si no que más bien es el lugar el dueño de nuestras intervenciones.