El texto de Rem Koolhas es una crítica al trabajo insensibilizado con el lugar físico y primigenio que ha invadido la ciudad en su necesidad de poder alojar a la población y a su crecimiento exponencial.
La ciudad de hoy es una ciudad lúgubre y gris, pues ha perdido cualquier atisbo de carácter, frente a la imposición de una monotonía centrada y justificada en poder albergar y no en las singularidades, justificada en el éxito de cada edificio aislado por completo del terreno, planificado al detalle en un tablero de dibujo olvidando por completo que se encontrara en un terreno concreto.
Así pues R. Koolhas propone olvidar de nuevo el tablero sin terreno y repensar la ciudad desde la calle, es decir desde el lugar, como se hacía tiempo atrás en el que el crecimiento era menor.