La palabra Ikebana (flor viva colocada) denomina el antiguo arte japones de arreglo floral, un arte que emerge de un respeto hacia la naturaleza profundamente arraigado en la cultura japonesa.
Al igual que un maestro de Ikebana realiza su composición en silencio, meditando y buscando la paz interior, en nuestra intervención proponemos este "arreglo peatonal", esta "flor viva" que colocamos, creando una composición verde que busca el resguardo del peatón, la meditación del usuario al que se le devuelve la ciudad.
Con el nuevo trazado pretendemos la comunión entre el hombre y la naturaleza, una idea tradicional en la historia japonesa que parece haber sido olvidada en estas partes de Tokio.