En 1960, el arquitecto japonés Kenzo Tange propone un plan para la reordenación y ampliación de la capital japonesa, proponiendo una evolución progresiva de la ciudad. Así, diseña una estructura lineal que une un foco tradicional de Tokio, el parque Ueno, con la zona sureste a través de la bahía. Es un nuevo concepto basado en un eje comunal sobre el cual se distribuyen las distintas funciones de la ciudad. Así, pretendía incorporar estructuras flexibles y extensibles que crecieran de manera orgánica.