El proyecto comenzó por la necesidad de crear un espacio mirador vinculado a la ciudad. Desde éste se establece un eje visual de forma perpendicular hacia Puerto Madero y viceversa, por lo que tratamos de crear un trazado que una ambos puntos y que se involucre en el entramado de Buenos Aires.
El recorrido rompe con el riguroso orden de las manzanas, abriéndose camino en ellas y creando un espacio de transición entre el vacío y el lleno de las calles y manzanas. El itinerario no sólo es materialización del eje visual, sino que pretende asistir a algunos edificios singulares de Buenos Aires.
Se diseñan las nuevas manzanas atendiendo a edificios con plantas modulares.El proyecto final personaliza un recorrido lineal en el que la vegetación y el ciudadano pasan a ser los protagonistas en la ciudad.