Este texto como utopía me parece un buen estudio, de una isla en la que todas las ciudades son prácticamente iguales y tienen las mismas costumbres. Sus trazados son iguales y todas las construcciones responden al mismo estilo. La sociedad vive en armonía respetando las reglas de los superiores y cumpliendo los encargos que estos les proponen. Además, no existe la propiedad privada y las casas se cambian mediante sorteo cada diez años.