Alexander comienza el artículo haciendo una distinción entre dos tipos de ciudades. Las ciudades naturales que surgen de manera espontánea y las artificiales.
Con el título “La ciudad no es un árbol” se refiere a que tendemos a organizar la ciudad como si de un árbol se tratase creando sistemas de “ramas” no relacionados entre sí.
La clave estaría en una superposición/combinación de todos los elementos que participan en una ciudad haciendo que esta sea vida y no que ciudad y vida estén separadas como pasa en la ciudades artificiales donde hay pocos espacios en los cuales la vida espontánea tenga lugar, donde las personas como de manera mecánica tienen una rutina diaria: casa-transporte-trabajo-transporte-casa, sin disfrutar de la ciudad.