Según Gómez Ordóñez, basándose en seis conceptos diferentes, trazar llega más allá que colocar una simple línea.
Trazar implica una serie de acciones que dotan de vida cualquier línea. Ya sea dividir espacios, separar zonas, unir puntos, fugar hitos, conectar nodos, texturizar barrios.
La segregación de trazas, la subdivisión de las mismas e itinerarios que se cruzan dotan de complejidad y belleza a la huella de la ciudad.
Un entramado aparentemente caótico que se resuelve originariamente con una traza principal que obliga a crear una red de capilares que rompan con el ritmo y la pauta aburrida, que distribuya los espacios y que se adapte a la movilidad de las masas.