Paseo del Padre Manson. Se llega desde la Carrera del Darro, en esta pequeña plaza situada al pie de la Alhambra, que impone con fuerza su presencia. La primera impresión al llegar es la de un espacio abierto, aireado y libre. Los elementos naturales como el verde y el agua se mezclan con el paisaje que culmina con el complejo del palacio en la parte superior y actúan como un filtro entre lo natural y lo antinatural. El lugar está lleno de sillas y bares, creando un entorno acogedor para compartir y hacer interactuar turistas y residentes. Lo más sorprendente es la dimensión humana del lugar, impresionante, imponente pero muy acogedor.